No soy impaciente. Puedo vivir en la oscuridad de una caja cerrada, en la triste soledad de tu despensa. Puedo esperar meses, incluso años hasta que me necesites. Se esperar. Tengo ternura, terrones y terciopelo. No me importa que cada mañana te despiertes con otro, en el fondo sé, que yo te excito más. También sé, que una tarde cualquiera, con algún estúpido pretexto me necesitarás, seré el amante Té; reposado y excitado. Te beberás mi amor a sorbitos, besando mi cuerpo prestado, humedeciéndote esos labios que nunca jamás podré volver a besar.
A™
Madrid,
12 de Febrero de 1998